Tienes una relación sana si…

Tienes una relación sana si…

Hay que empezar a pensar que cupido es un revelador, un toque en el hombro, un abrir los ojos a la persona que podría ser la indicada, bajo ningún caso es quien te dará una relación perfecta. Las relaciones se construyen, nunca vienen dadas. Es un error dar por hecho que la conexión entre dos personas lo es todo. Pensando en los amores para siempre y en obstinándose en que esa relación tiene que funcionar, llegan las frustraciones, el sentirte obligada o en deuda con la relación, la falta de equilibrio entre ambas y las entregas desmedidas. Asumiendo que las relaciones fluyen, que no tienen por qué ser para siempre y que ambas partes deben aportar de manera equitativa, tus relaciones serán mucho más beneficiosas y disfrutadas. La meta es el viaje.

Una relación sana se distingue por varias características:

…os fortalecéis

Juntas os ayudáis a tener mejores hábitos en todos los aspectos de la vida: en el trabajo, en los estudios, en la familia e, incluso, contigo misma. Es importante para vosotras veros realizadas. El egoísmo y la envidia no tienen cabida en las relaciones sanas.

Lo de la media naranja no tiene nada que ver con esto, no os confundáis. Una buena relación no es la que se complementa, sino la que amplía miras. Si buscas alguien que supla tus carencias, lo estás haciendo mal. Eres una naranja entera, y, si aún no lo eres, deberás empezar por completarte tú misma.

…tenéis momentos de soledad

Sois pareja, no siamesas. Los vínculos más fuertes no son aquellos que se crean en base a un control desmedido, sino aquellos que, aun teniendo espacio, vuelven a su cauce sin problema. Para que lo entendáis, se está más unido con el deseo de estar con alguien que estando sin desearlo. Lógico, ¿no?

El espacio nos asusta y eso es un problema. Tener acceso a cualquier persona del mundo con un solo click nos ha vuelto vulnerables a la soledad. Si no sabes nada de tu chica en 24h es probable que te sientas como una niña pequeña perdida en un centro comercial. No es culpa vuestra, pero debéis aprender a controlarlo. La desconfianza, los celos y el agobio no son buenos ingredientes para la relación que estáis cosechando. Pensad que antes de ella, estábais con vosotras mismas y eso nunca dejará de ser así.

…no os intentáis cambiar

Si cambiáis que sea por un transcurso personal, no ajeno. Si lleváis tiempo juntas, habréis notado cambios ambas. Es normal. La vida pasa y todo influye, las experiencias te curten y hasta las opiniones pueden tornarse contrarias. Está bien, la gente evoluciona. Pero bajo ningún caso ha de imponerse el cambio.

Si te gustaba como era antes y ahora ya no te gusta, es porque habéis progresado distinto. Ojo, nadie tiene la culpa, el camino no está hecho ni debéis seguir una línea concreta. Podéis hablarlo y ver cómo eso puede hasta ser favorable a vuestra relación, pero jamás intentar moldear a otra persona a tu antojo. Habiendo como hay gente en el mundo, ¿vas a coartarle de identidad a alguien que puede estar perdiendo el tiempo siendo perfecta tal y como es para otra persona? Yo te lo digo: no.

…os admiráis y confiáis

Os sentís muy orgullosas la una de la otra y no hay sensación mejor en el mundo que esa. “Qué suerte tengo de estar contigo”. Los cimientos de una buena relación están hechos de una profunda amistad y una lealtad incorruptible, es así. Es vuestra persona favorita en el mundo y os encanta como ser humano. Sin esto, difícilmente podéis avanzar en una relación próspera, porque la lealtad y la confianza van unidas.

No se debe confundir la admiración con la idealización. Hablamos de hechos y gestos reales. El tiempo es fundamental. De hoy para mañana no vas a poder sentir una admiración real sin ensalzar desmesuradamente. La vida es un continuo de acciones y la relación con vuestra chica debe progresar con ella. Verse obnubilada una vez, no cuenta.

…os conquistáis

Al principio del post hablamos del viaje, la verdadera meta. Vuestros buenos gestos para con vuestra chica no terminan el día que empieza a ser vuestra pareja. Como ya sabréis, las personas nos somos posesiones que se obtienen y ya, todo hecho. El día a día, el recorrido que aún tenéis por delante, es el verdadero campo de batalla. Ahora toca conoceros cada día más, cuidaros, comprenderos y, por supuesto, seguir conquistando a la persona con la que te levantas cada día.

Es una cuestión de amor mutuo. No debe suponer un esfuerzo. Sí que es cierto que en las relaciones largas la monotonía puede instalarse y ponéroslo difícil, pero recordad los signos anteriores de relaciones sanas: fortaleza, espacio, respeto y admiración. Tenéis herramientas suficientes para seguir cosechando buenos momentos.

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