Soluciones lésbicas para mujeres heteros

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Te damos soluciones lésbicas porque entre nosotras también podemos intercambiar experiencias, aunque los contextos sean distintos, las situaciones son las mismas. Problemas en la pareja, en el trabajo, ¡en la en general! Que no tengamos la misma orientación sexual no significa que nuestros conflictos sean distintos ni de menor o mayor gravedad. Muchas veces lo que necesitamos es un punto de vista externo, ¿no crees?

Por eso, por nuestra parte, hemos elaborado una breve guía de nosotras a vosotras las heteros. ¿Cómo se ven las cosas desde nuestra acera? ¿Qué puedes tener en cuenta? Lee atenta y recibe todo nuestro conocimiento y amor:

1. Problemas en la sociedad

Convenciones:

Si algo hacemos nosotras es romper con ciertas convecciones sociales. La destrucción de algunos patrones de conducta de la sociedad sin ningún sentido no la hemos inventado las lesbianas; nada hubiese sido posible sin el feminismo que nos empodera a todas por igual. Lo que sí que es cierto que romper estas reglas ha sido nuestro pan de cada día y de forma “obligada”. Por ejemplo: ¿Quién paga la cena? ¿Quién pide salir a quién? ¿Quién pide matrimonio? Sí, lo sabemos, algunas cuestiones suenan arcaicas -como abrir la puerta, regalar flores…-, pero siguen siendo una realidad para parte de la sociedad y especialmente en las relaciones heterosexuales.

Si nosotras barajamos la posibilidad de que cualquiera de las dos abra la puerta (alguna de las dos tendrá que hacerlo si queremos salir), pague la cena -o a medias, que es lo más justo- o pida matrimonio (en el caso de querer casarte), ¿por qué tú no? Eres tan capaz como nosotras.

Discriminación:

Gracias a la visibilidad y la lucha, cada vez menos, pero igualmente somos objeto de discriminación por parte de esas personas que no creen ser homófobas. Hay que recordar que la discriminación puede ser positiva y negativa, aunque de la segunda, desgraciadamente, sabemos más. Somos conscientes de que hay una educación y una cultura que no favorece a reconocer todos los casos en los que hemos sido discriminadas. Nosotras, como mujeres lesbianas, podemos intuir cuándo se nos discrimina por nuestra orientación sexual porque a menudo va implícito en la discriminación, como por ejemplo que de adolescentes se nos negase la amistad por ser unas “bolleras”. Es un caso extremo pero existente.

Sin embargo, sentirse discriminada como mujer es muchas veces más complicado ya que en la sociedad actual es “políticamente incorrecto” alardear de ser sexista o misógino en la gran mayoría de los casos. En cualquiera de los casos, es primordial que conozcas tus derechos y que te sientas libre a usarlos. Cero culpa, cero remordimiento. Uno de los consejos más valiosos que te llevarás hoy es que tienes todo el derecho del mundo a exigir la igualdad en cualquiera de los ámbitos de tu vida.

2. Pareja

Comunicación:

Volvemos al tema educacional. Sabemos que poco a poco están cambiando las cosas, pero siempre ha habido una especie de línea invisible entre niños y niñas que, de mayores, se transforma en “su mundo” y el nuestro. Entre nosotras siempre ha habido más confianza: compartíamos juegos, confidencias, truquitos de belleza, experiencias en plena pubertad, cambios… Hasta que no se establezca una igualdad real entre los más pequeños para que jueguen juntos o a lo que quieran, establezcan una relación de igual a igual, ellos se maquillen y la sociedad lo vea como común, y los cuerpos del sexo o género contrario no sea un tabú, eso seguirá siendo así y perpetuará esa línea divisoria entre “los dos mundos” que en realidad es uno, y es enorme.

Bien, como estamos ligeramente al margen las unas de los otros, nosotras hemos tenido una “ventaja extra”: que la comunicación nos abruma. Tenemos confianza en hablar de cualquier cosa y, aunque entendemos que es por un problema de estructura social y separación de géneros, no hay excusas. No hay “cosas de chicas” y “cosas de chicos”, deberías hablar de tu menstruación y tu ciclo con tu novio al igual que nosotras lo hablamos con nuestras novias, por ejemplo. Deberíais sentiros ambos igual de cómodos para comunicaros cualquier cosa. Si ya lo haces, vas por buen camino para construir una relación sana.

Sexo:

No nos vamos a engañar, has leído hasta aquí en busca de este punto. Toda nuestra vida explorándonos para luego proporcionarle placer a una persona con tu misma genitalidad (en el caso de las mujeres cisgénero) y que ella te lo proporcione. Simple, sencillo, bien.

Nosotras también tenemos lo nuestro, no creas. Cada persona es un mundo y no todas sabemos o queremos hacer según qué cosas, pero sí que es cierto que al no tener esa idea de que el “mete-saca” lo es todo, no nos va nada mal. Ateniéndonos al consejo anterior, la clave para el buen sexo es la comunicación y si ya lo combinamos con cero convencionalismo podemos ir pidiendo los fuegos artificiales para el próximo encuentro. 

3. I love myself

Autoestima:

Cabe destacar que la presión social, la homofobia y la falta de referentes han hecho mella en nuestra autoestima y, aun así, hemos seguido adelante. Aceptarse y quererse a sí misma es una acciono fundamental que debes llevar a cabo, nada tiene sentido si no es así.

En nuestro caso, hoy ponemos como ejemplo la orientación sexual, en el tuyo puede ser infinidad de cosas e incluso que nadie acepte la relación que sea, aunque sea heterosexual, por los motivos que sea, y te hagan menos válida por ello. Como ya he dicho, puede ser cualquier cosa: tus sueños, tus hobbies, tus gustos, tu manera de expresarte, de ser… Lastimosamente esta sociedad castiga lo diferente sin premiarse a sí misma por ser maravillosamente rica en personalidades. Hablando en con el corazón en la mano: haz lo que te de la gana mientras no hagas daño a nadie y sé feliz. Nosotras lo somos o lo intentamos, a pesar de todo.

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