Primera parada: Por dónde empezamos

Primera parada: Por dónde empezamos

Después de 30 primaveras a nuestras espaldas y 13 Sant Jordi juntas, empezamos a plantearnos aumentar la familia. Hace casi dos años trajimos a casa a Indiana, una Golden a la que mimamos demasiado - Cariño: reconócelo- pero esta vez pensamos en algo menos peludito…¡UN BEBÉ! ¿Habrá empezado a cocer nuestro arroz?

Texto: Natalia Cremades | twitter: @MamaoMami

¿Por dónde empezamos? ¡Cuántas preguntas! Así que fuimos a hablar con nuestro ginecólogo y nos aclarase… ¡algo!

Nos explicó por dónde empezar. Lo que más recuerdo es la tranquilidad con la que hablaba, ¡qué estábamos hablando de tener un bebé! ¡Lo más importante de nuestras vidas! Empezábamos a tener algunas cosas claras: inseminación artificial, utilizada en casos de mujeres sanas (eso no lo tengo yo muy claro, cada día descubro nuevas enfermedades que me pueden estar rondando) y que precisa donante.

El tema del dinero nos tranquilizó. Es menos de lo que esperábamos. A veces me parece un poco frío hablar de euros y bebé en la misma frase, pero hay tantos sentimientos detrás…por muy rico que sea el idioma hay palabras que todavía no están inventadas. Debería haber gente más creativa en la RAE.

Decisión tomada.

A veces me parece un poco frío hablar de euros y bebé en la misma frase, pero hay tantos sentimientos detrás…

Con los resultados de la analítica volvimos a la consulta. Primero, nos vimos con la chica que gestiona todo el proceso de la inseminación, nos entró en un despachito – con esa cara tan dulce, la seguirías hasta el infinito y más allá-, sacó un papel en el que teníamos que poner nuestras características: preguntan edad, grupo sanguíneo (muy importante, las que como yo, son 0-), pelo, ojos, estatura, peso, etc.

Vale…mentí un poquito…me quite unos kilitos… ¡fue por el bien de nuestro futuro bebé! Así que, para que se enteren esos parientes lejanos que siempre preguntan si puedes elegir por catálogo: NO. Das unas características. Luego están los genes que hacen un enorme trabajo en el resultado final. ¡Vah! No hacen falta tantas explicaciones ¡que les reconcoma la curiosidad!

… Soy zurda y lesbiana, los 10% son mi estadística favorita.

Después, otro papelito que tienes que firmar conforme eres consciente del “lío” en el que te vas a meter; mira que con todo lo que hay escrito, ponen difícil que acabes firmando. Solo se nos quedó una cifra: 10%. ¡10% es la probabilidad de que salga bien en un intento! ¡Es más probable que me embarace de dos, que de quedarme a la primera! Pero pensé: soy zurda y lesbiana, los 10% son mi estadística favorita. El doctor intentó arreglarlo, diciendo que una pareja heterosana solo tiene un 20% de fecundar, ¡sí, claro! ¡Pero copulan tantas veces como necesiten hasta conseguirlo…gratis!

El doctor dejó un pequeño detalle para el final: ¡pincharme para estimular la ovulación! Dijo: – Nos serán muchos días…tic-tac tic-tac…unos 10.- ¡Suerte que no iban a ser muchos! Pero bueno, con mi mujer hablamos sobre su participación máxima en todo lo que fuera posible, y aprovechando la ocasión… ya la tengo convencida para que me lo haga ella.

Llegadas a este punto: esperar a que mi ciclo mensual haga su trabajo, y podamos empezar.

Os informo…