10 cosas que nos da vergüenza comprar

Las cosas que nos dan vergüenza de comprar

Y allí estaba yo, haciendo cola en la farmacia en frente de casa deseando que me tocara la dependienta más fea, que la gente se fuera de una vez y me dejaran sola con mi vergüenza.

Con sudores fríos, cara de haber chupado un limón y apretando la entrepierna por no poder rascarme con todas mis fuerzas “ahí” donde tú sabes, pregunté con voz muy baja: ¿…el último?

La gente de la cola se apartaba de mi lado con mirada desconfiada e intentando no rozarme por si mi enfermedad era mental y peligrosa o peor aún: ¡¡contagiosa!!

Lo peor fue cuando llegó por fin mi turno: ¡salí corriendo de la farmacia llena de gente que me miraba esperando oír qué era lo que iba a pedir!

¡¡¡Me pica!!!, ¡¡¡tengo hongossss!!! ¡Ayudaaaaa, que tengo una cita pasado mañana con la chica más guapa del mundo!!!! Eso es lo que hubiera sonado si hubieran puesto un micrófono en mi cabeza pero no fue así. Huí sin mirar atrás.

Si hubiera sabido que con un simple click en mi tablet mis problemas vaginales se habrían solucionado sin salir de mi casa y en pijama… ¡Uff, que mal rato pasé…!

Anoche nos juntamos con las amigas y les conté mi mala experiencia en la farmacia y las ganas que tengo de probar cosas con mi chica. Ella me encanta y tiene un apetito sexual que me vuelve loca pero tarda mucho en llegar al orgasmo y lo que más le gusta es el sexo oral.

El problema es después de tanto rato tengo la lengua hecha puré y quiero “dar la talla” toda la noche para que se vuelva loca por mí!

Me gustaría ir a un sex-shop a buscar algunos juguetes pero cualquiera le cuenta este tema al tío del sex-shop de mi barrio… ¡Es que ni le miro a la cara, vamos!

Cuando empezamos a hablar de sexo, todas nos pusimos muy modositas con los detalles… ¡¡como si las mujeres lesbianas no fuéramos tan sexuales como los hombres!! ¡¡O más!!

¡Simplemente no me lo creo!

Les dije: ¡Chicas! Lo que necesitamos es ser más curiosas, atrevidas y que nos lo pongan fácil, ¿no?

Suerte que en internet encontramos lo último en estimuladores sexuales que acarician el clítoris ¡como si fuera una lengua! ¡¡Genial!! Dicen que es incluso mejor que el sexo oral real… aunque no lo dirán por mí, claro.

Cuando tenga la mandíbula desencajada y la lengua entumecida sacaré mi tesorito y… ¡¡A disfrutar de la velada hasta que ella quiera!!

Y además no me pondré celosa.
¡Incluso me chuparé un helado después! 😉

Lia-Sinchevici

Mi amiga Ana me dijo que me vendría muy bien un buen lubricante para romper el hielo. No tengo mucha confianza aún y estoy un poco cortada. Estoy más pendiente de ella que de ponerme yo “a tono” así que me untaré un poco y jugaremos mejor.

Nos conectamos a una página en internet y nos reímos un montón mirando todas las opciones que siempre hemos pensado y nunca nos atrevimos a hacer y ¡menos comprar!

Mi chica me dice que la idea del sexo anal le “pone” pero le da miedo por si le hace daño, cosa que a todas nos pasa, ¿no? Pues ya ves… acabé comprado dos tubos de crema relajante anal, sin colas y sin vergüenza. 😉

Nuestro slogan entre cerveza y cerveza: “Por detrás me gusta más”.

Uff, nos estábamos poniendo a tono con tantos productos sexuales y tantos vibradores, lo último de lo último.

¡¡He flipado con el vibrador de doble cabezal para mí y mi chica que te encuentra el punto G!!

Por supuesto, me lo he comprado para el finde. Y para que no hayan excusas de… estoy echa polvo de currar toda la semana …cariño tengo sueño.. estoy cansada, he comprado también un suplemento para tener “el puntito sexual que te falta”.

Nos lo vamos a tomar la dos que el estrés de la semana es brutal. Sólo espero no ir “como una moto” en el trabajo aunque no creo que haya peligro, porque la cara de mi jefe no me pone nada!
-Marta-

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