El maltrato pasivo: conócelo para pararlo

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El maltrato es como una iceberg donde la cumbre está claramente en el punto de mira de todos y, por supuesto, de la justicia. Cualquier tipo de violencia, agresión, abuso… es fácilmente reconocible en la mayoría de los casos. Pero este iceberg tiene una base oculta bajo el mar y pasa totalmente desapercibida. Muchas veces, el desarrollo de este tipo de maltrato evoluciona a algo más visible, pero otras tantas no. Son muchas las parejas que viven en una relación tóxica donde ambas partes se ven involucradas en un maltrato pasivo constante, siendo ambas receptoras y emisoras o repartiéndose estos dos roles. El problema del maltrato pasivo es que no se puede atajar rápidamente porque muchas veces ni siquiera la víctima lo reconoce.

Insinuar:

No hace falta decir para dar a entender. En el momento en el que una de las dos menosprecie a la otra, a pesar de no haber pronunciado palabras desagradables literalmente, no exime del maltrato. En situaciones donde una se encuentre en posición de valorar a la otra en cualquier ámbito, supongamos que en una tarea del hogar, no hace falta que diga “cómo no sabes hacer esto, pareces tonta” para herir igualmente con un “cualquiera sabe hacer esto menos tú”. Deleznable.

Las contradicciones:

No será la primera y última vez que escuchemos a alguien decir eso de “me dice que le importo pero pasa de mí cuando quiero quedar”. Bueno, esto es tan típico y está tan normalizado que no nos extrañaría nada que a todas las que estáis leyendo esto os haya pasado alguna vez. El hecho de mentir ya cataloga esta acción como tóxica. No, no nos referimos a las veces en que alguna de las dos no pudo quedar porque estaba trabajando, si no a aquellas veces en las que las palabras son tan gratuitas que le regalas el oído a cualquiera con tal de tenerla ahí. Si no tienes un interés real y un buen sentimiento por esa persona, no digas lo contrario.

Ignorar como arma:

Este tipo de relaciones son una lucha constante y el arma más invisible de todas es el silencio.

Diría que es la que más cuesta identificar porque es la más escurridiza; no es más que el vacío absoluto por parte de una de las dos. ¿Quién no se ha enfadado alguna vez y ha dejado de hablar a la otra hasta que ha encontrado el momento? El espacio y la reflexión son necesarios, pero utilizar el silencio de manera recurrente es un problema. Una de las dos tiene el poder de decidir cuándo se hablan las cosas y cuando no, y ahí hay un desequilibrio donde la víctima queda anulada.

Tira y afloja:

Nadie sabe por qué, pero a menudo cuando todo va bien y todo es idílico, empiezan las broncas injustificadas que ponen en alerta la estabilidad de la relación. Una de las dos ha decidido que no todo puede ser bonito y estable si quiere atar en corto a la otra persona con discusiones que desestabilicen la confianza en una relación duradera. Imagina que cada día expreso mi descontento con algo tuyo, me enfado, me victimizo y hago que me busques para arreglarlo. ¡Ah! Pero luego te digo lo mucho que te quiero. Tú quedas como la culpable de todo y tienes que darme las gracias porque yo siga contigo, ¡con todo lo que me haces! *Suspiro*. Acabemos con esto. Ya.

Comparación:

¡Qué mal gusto eso de comparar a dos personas! Si ya de por sí es una práctica bastante cuestionable, imaginate hacerlo dentro de tu pareja. “Todo el mundo (muy típico esto de generalizar para que la víctima quede de loca) ha cumplido mis expectativas menos tú” o quizás con un tono más amenazante: “Como ayer no me acompañaste a bailar, bailé con una chica que se movía mejor que tú”. Puag. Solo pensarlo me dan ganas de enviar por burofax una orden de alejamiento a todas las personas que hagan este tipo de comentarios.

Una pareja está para apoyarse, cuidarse y quererse. Dentro de la relación habrá mil temas llevados a consenso pero, bajo ningún caso, se faltará al respeto a esa persona. Es una norma simple porque es simple de cumplir, no se trata más que de empatía y seguridad en ti misma. Teniendo esto, no arrastrarás a nadie a una relación tóxica con tal de verte acompañada.

Si tienes o conoces a alguien que tenga una relación donde el maltrato pasivo esté presente, mándale este artículo.

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