Duck Butter, la película lésbica y experimento

Duck Butter

Alia Shawkat y Laia Costa son Naima y Sergio, dos chicas que se conocen en un bar y tienen la típica noche loca. Sergio (sí, tiene un nombre usado generalmente para hombres pero qué guay suena) es una española medio indie que compone, pinta… un alma libre que ahora reside en Estados Unidos y desprende un aura rebelde e inconformista. Naima también es artista, actriz concretamente, y tiene una vida bastante monótona y maniática, a parte de ser una persona negativa a más no poder. Si crees que nada bueno puede salir de esta combinación te diré que Miguel Arteta, el director, no opinaba lo mismo, tanto que improvisó la película.

En el argumento, Sergio, después de su primera noche con Naima, tiene una especie de epifanía: ¿por qué perder el tiempo conociendo a alguien durante meses o años, pudiendo hace todo eso en 24h? Una relación intensa, condensada, muy íntima y, por supuesto, con sexo cada hora.

Sin lugar a dudas el argumento favorecía el experimento de Arteta asignado para el personaje de Sergio. 24h con la cámara encendida mientras los dos personajes se exploraban en todos los sentidos.  Así se creó Duck Butter, un film diferente, improvisado, con actuaciones viscerales y excéntricas que daban vida a la historia de dos personas desconocidas que se abren en cuerpo y alma para ellas mismas y para la cámara.

“Normalmente, en una película los actores tienen que mentalizarse de que van a rodar una escena en la que están cansados, se tienen que maquillar como si lo estuvieran… Aquí no tuvieron que preocuparse de nada de eso, nada más que de vivir la película”, dijo Miguel Arteta. Según el director puertorriqueño no tenían ni tiempo ni dinero para elaborar otro tipo de obra. “Les dije que podíamos repetirlo todo un par de veces y eso les quitó presión para que no hiciese falta. Salió a la primera”, afirma.

Duck Butter y la crítica

La cosa se debate entre la poca aportación de la película y la genialidad de Arteta para plasmar la visceralidad de Laia y Alia. La tachan de “demasiado indie”, de sofocante, de insulsa… pero también de fresca, innovadora y excitante. No sé, decide tú y comenta. Puedes encontrarla en Netflix.

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