Tenemos una doble vida

Doble Vida

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Tengo una relación con una amiga mía.

Somos amigas desde hace 30 años, desde jóvenes, ahora tenemos 46 años estamos casadas y con hijos y nuestros maridos son amigos desde niños, siempre los cuatro juntos. Cuando menos lo imaginaba, llegó el amor verdadero a mi vida…

Así empezó nuestra historia:

Un maravilloso día nos fuimos de fiesta las dos y nos besamos, a las dos nos apetecía desde hace tiempo y no habíamos tenido el valor de hacerlo antes. Fueron unos besos tan apasionados, tan bonitos y a la misma vez tan desconocidos… estuvimos dos o tres días sin vernos ni hablarnos, por vergüenza, por miedo, por no saber muy bien qué es lo que nos había pasado, yo creí que la había perdido para siempre y otra vez me volvió a sorprender, ella me dijo que estaba igual de alucinada que yo, pero que le había encantado, a partir de entonces llevamos 10 años juntas.

Me enamoré de una mujer y es la sensación más hermosa que he vivido en toda mi vida. Le he dado todos mis tesoros, todo lo que soy y lo que no soy. Y no me arrepentiré jamás.

Días de dolor, días de angustia, días de felicidad, días de llanto, días de celos, días de emociones, días largos sin vernos sin estar juntas, minutos, horas, segundos, días, meses. Se sufre con un amor lejano. Los celos me hacen sufrir, pensando en ella sin poder verla, ni tocarla, ni besarla cuando me hace falta. Se ha apoderado de mi existencia ¡Sufrimos tanto nuestro amor!

Vivimos una doble vida que cada vez es más difícil. Nos encontramos atrapadas sin saber qué hacer. Ella dice que no puede dejar a su marido y que no tiene valor para hacerlo, por sus hijos y por sus padres que están ahora muy enfermos, en fin por un millón de historias, se siente atrapada yo también tengo a mis hijas, pero soy más decidida y sí que lo dejaría todo por ella. Ahora cada vez me siento más sola, no sé con quien poder comentar que quiero con locura a una persona que jamás estará conmigo por miedo a todo.

Ahora no podemos vivir la una sin la otra, solo me queda ser paciente, vivir en espera de que ella pueda escapar, vivir esperando en la oscuridad. No hay vida si no está ella: es la razón de mi existir, y es la alegría de mi vivir.

Si no estamos juntas ya no somos nosotras mismas, siempre tristes, amargadas, nada te hace feliz y cuando nos vemos solo pensamos en lo que haríamos y no podemos hacer y al final terminamos llorando, pues nos queremos con locura y no podemos estar juntas. Es muy duro, no se puede dejar tan fácilmente cuando se tiene tanto detrás. Ahora por circunstancias hace un mes que no nos vemos y no puedo más, cada día que pasa siento que muero por dentro.

Tengo ganas de llorar, quisiera ir a buscarla pero no puedo, ella está en su mundo real, trabajo, hijos, cuidando a sus padres mayores y su marido celoso en casa que cada vez que sale le tiene que dar mil explicaciones, así no se puede vivir, pendiente de un teléfono las 24 h.

Me cansé de vivir de celos, de celos que no puedo confesar porque no tengo el derecho, simplemente a la vista de todos no soy nadie importante en su vida. Hace poco me comentó que no quiere perderme y que por eso tenemos que ser sólo amigas por miedo a que nos puedan descubrir. ¿Ser amigas después de todo lo vivido? ¿Y cómo se hace esto? ¡Que alguien me lo explique! ¿Qué hago con todo lo que siento? ¿Con todo lo que tengo dentro?

Me siento enloquecer, sufro, estoy perdiendo la razón.

Quisiera cerrar los ojos, congelar al corazón y despertar cuando todo cambie, para entender mi vida, para enfrentar el dolor.

¿Cómo se enfrenta todo esto? Por eso cuando vi vuestra revista me pareció tan maravillosa, pues al leerla te hace sentir bien, aunque un poco de envidia sana si hay. Seguid así porque para personas como yo nos hace falta que estéis ahí siempre, para no sentirnos tan solas.

MIL GRACIAS.

Anónima

 

Respuesta:

Buenos días Anónima,

Te agradezco mucho la sinceridad con la que me explicas tu situación, cómo te sientes y qué te produce sufrimiento.

Eres una persona luchadora que sientes un amor muy poderoso, muy profundo, muy bonito. Es maravilloso el tener la oportunidad de sentir algo así por alguien y que ese amor te complete de alguna forma. Por otro lado, la situación es complicada por vuestras vidas socialmente establecidas, aunque tú sientas esa fuerza suficiente como para ser valiente y girar la realidad para vivir una relación de pareja, abiertamente con una mujer.

Vivís una doble vida cada vez más difícil de sostener que os va haciendo mella, os sentís atrapadas y las responsabilidades familiares están por encima de vuestros sentimientos. Sufres su ausencia y vives su presencia como un regalo que viene y va, con miedo a que todo se descubra aunque con un cierto deseo de que eso pase y tener la oportunidad de vivirlo libremente, sin esconderse.

Conozco a mujeres de tu edad y de mayor edad que lo hicieron: dejaron a sus maridos y les explicaron a sus hijos cuál era la persona a la que querían y que esa persona era una mujer. Es un paso costoso, en el que hay que reflexionar y valorar las ganancias y las pérdidas.

Por lo que me cuentas, ella tiene más miedo a dar ese paso y eso te está produciendo mucho dolor, no entiendes cómo puede plantear una amistad con todo lo que sentís y aunque entiendas con la cabeza que vive atrapada en sus responsabilidades familiares, cuidando de sus hijos, manteniendo la relación con el marido y ahora haciéndose cargo de sus padres, tu corazón grita porque quieres cuidarla tú y ser esa persona que la ayude para estar bien.

Sientes celos por este amor compartido porque sabes que de alguna forma es más tuya que de él, y te frustra no tener ese reconocimiento público de vuestro amor.

Piensa cuáles son tus condiciones, lo que puedes y lo que no puedes aceptar. ¿Tú qué quieres? ¿Qué deseas hacer y tener en tu vida?

¿Cómo vas a hacerlo? A veces solo se trata de un efecto mariposa, de empezar a mover algo, de generar un pequeño cambio que haga que todo empiece a cambiar. Puede que eso asuste porque supone enfrentarse a la incertidumbre y al miedo a perder, pero ahora mismo la ausencia de ella que puedas sentir te produce un gran sufrimiento.

Eres valiente y luchadora, ahora toca ser honesta contigo misma y evaluar la situación para disminuir ese dolor, ¿cómo te ves en 1 año, en 3, en 5 años? ¿Cómo te gustaría estar? Muévete hacia esa dirección. Tienes mi puerta abierta para hablar sobre lo que necesites, de ese amor lejano, de esos celos porque de alguna forma su corazón te pertenece, de los miedos que te preocupan.

Nuestras lectoras seguro que se han identificado con tu forma de querer a pesar del dolor, y muchas de ellas probablemente hayan vivido o estén viviendo una situación parecida en la que se pueden sentir igualmente un poco confusas o perdidas sin saber bien qué hacer. Las animo a que nos escriban para compartir su experiencia o para aportar otros puntos de vista sobre el hecho de amar a una mujer cuando tienes una vida social normativa y las ganancias y pérdidas que esto acarrea. No eres la única, no estás sola en esto. Te mereces lo mejor, lucha por tenerlo.

Un abrazo enorme lleno de fuerza.

Muchas gracias por compartirlo.

Paula Alcaide

Psicóloga Social y Clínica, Psicoterapeuta especializada en problemas afectivos-emocionales, problemas de autoestima, dependencia emocional, relaciones de pareja. Colegiada con Núm. 20186. Puedes enviar tu consulta a: [email protected]

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