Deseo

coco lestan

Me acerqué hasta que su pómulo quedó rozando el mío y le susurré al oído: “¿Notas cómo se te dispara el corazón?”. Se tensó y sus pupilas se dilataron. Quizás empezaba a excitarse… (Nunca hay que infravalorar el poder de la estimulación verbal: en las mujeres, los mejores orgasmos siempre son mentales).

Tenía la sensación de estar llegando a la meta y me visualizaba alzando el trofeo de la conquista, cuando me espetó con voz rotunda y seca: “No tienes mi permiso para acercarte tanto.” Dentro de mi cabeza una vocecilla gritó: “¡¡Uff!! ¡¡Tocada y hundida!!”. Me retiré cuál caballera abatida, recuperando energías para el siguiente duelo. No hay nada más excitante que el reto de conseguir seducir a una adversaria que está a la altura del juego…cuánto más difícil, más nos gusta. Paradójico, ¿verdad?

Cuánto más difícil, más nos gusta

Un día me habló de una mujer que le interesaba y debilitó nuestro juego, demostrándome que yo no era la única participante. Así que recurrí a la más grande de las artillerías antes de que el territorio fuera conquistado por alguna otra caballera errante. A veces lo verbal sirve para establecer el juego inicial, pero llega un punto que se debe pasar a lo físico para no quedarse en el pajística mental eternamente… (La vocecilla de mi cabeza gritaba ahora “ALERTA: ¡¡¡ Solo vas a ser su amiga!!!”).

Si hay química por tu parte,
la hay por su parte

Tenía tres opciones:
A. Seguir a la razón que dice: “Olvídalo, si ya no se ha creado la situación, ya no se creará. Es demasiado tarde, hay cosas de ella que no encajan contigo y no puedes jugártela más.” Retirarse del juego y pensar que otra nos lo pondrá más fácil.

B. Asumir una regla sencilla: si hay química por tu parte, la hay por su parte. Armarse de valor y decirle que sientes atracción hacia ella esperando ver su reacción.

C. Pasar a la acción: hacerle un 
masaje en su cama, mientras recorres su cuerpo muy lentamente
y “sin querer” empiezas a respirar más fuerte (¡Claro! Por el esfuerzo que estás haciendo…), a acompañar ese movimiento de manos con un leve movimiento de caderas, mientras haces la estocada final: “Te noto muy bloqueada, ¿Por qué no te relajas?”

Sí, mujeLes audaces, yo siempre elijo: C de Coco.

Coco Lestan
Columna de MagLes #1

 

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