Cómo dejar de ser lesbiana

¿Te imaginas un anuncio con esta promesa? Eso tuvieron que soportar lesbianas, bisexuales y homosexuales durante una larga época. La cura venía de la mano de algunos psicólogos y psiquiatras, comprometidos en devolver esas sexualidades “desviadas” a la normalidad sexual y afectiva. Aun hoy, hay profesionales de la salud mental que defienden que es posible “curarnos”.

“Quiero dejar de ser homosexual”

Es el provocativo título del libro del psicólogo Joseph Nicolosi. Este especialista en psicología clínica considera que la homosexualidad masculina está causada por una relación anormal entre un padre y su hijo. Su fórmula para reconvertirte de homosexual a heterosexual pasa por hacer deporte, evitar todo lo que gusta a los homosexuales (el arte, la ópera y la cocina), evitar la amistad de capillita con mujeres, pasar todo el tiempo posible con machotes para aprender a imitar sus gestos, formas de andar, hablar, etc., ir a misa, participar en un grupo de terapia, flirtear con mujeres, salir y tener sexo con ellas, casarse (con una mujer) y tener hijos.

Así de fácil.

Pues te ingreso en un centro psiquiátrico

La periodista californiana Lynn Duff salió del armario a los 14 años, sólo para encontrarse con que su madre, incapaz de aceptar que su hija era lesbiana, decidía ingresarla a la fuerza en un centro psiquiátrico. Se le diagnosticó un «trastorno de identidad de género» y la sanidad pública pagó su tratamiento, que incluyó terapia de choque, terapia de aversión, psicofármacos, hipnosis y asesoría de cómo tenía que vestir y maquillarse. Lynn consiguió escaparse del centro después de unas semanas ingresada, y acabó denunciando a su madre y al centro.

Extirparte la homosexualidad

Hasta mediados del siglo pasado, aún se hizo pasar por el quirófano a los pacientes “enfermos de homosexualidad”. Los tratamientos incluían la extirpación del útero, de los ovarios, la ablación del clítoris, la castración, la vasectomía y la lobotomía. Toma ya.

Fármacos y otros tratamientos que también curan

La fe en la química también ha propiciado probar distintos tratamientos con fármacos para curar a gais y lesbianas. Tratamientos hormonales, estimulantes sexuales o depresores sexuales. Pero también hubo sitio para terapias como el electrochoque, terapias de grupo en la que los pacientes compartían sus pesares, hipnosis y por supuesto, sentarte en un diván a que te psicoanalizaran.

Homosexuales y Lesbianas Anónimos

Siguiendo el modelo de Alcohólicos Anónimos, Homosexuales anónimos se define como una “organización internacional dedicada a satisfacer las necesidades de recuperación de hombres y mujeres que luchan contra una atracción no querida hacia el mismo sexo”. Con eso queda dicho todo.

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