10 consejos para ser una diosa en el sexo oral

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Aunque parezca que nos intentan convencer de lo contrario, tan solo el 30 % de las mujeres tienen orgasmos exclusivamente con la penetración. Esto es, que si te dedicas al “mete-saca” todo el rato, el 70% de las mujeres con las que tengas relaciones a lo sumo bostezarán como traca final. Eh, no nos malinterpretes, la penetración está muy bien pero hay que empezar a desechar la idea de que es lo único que existe en el mundo (sobre todo fuera del mundo bollo, donde desconocen nuestras artes amatorias).  

Como mujer exploradora de tu cuerpo que eres, sabrás que el nuestro queridísimo clítoris es una fuente de placer casi infinita (infinita cuando usas el Satisfyer) y que, por tanto, su correcta estimulación provoca orgasmos de esos en los que el tiempo se para, la sangre te recorre todo el cuerpo y crees morir un instante. ¿Con qué podríamos estimularlo para que sea sexy, húmedo y placentero? Touché, con la lengua. -Y en el séptimo día Diosa creó el cunnilingus-. Ahí van los 10 consejos para un sexo oral orgásmico:

1. El entorno es importante. El baño infecto de un antro puede estar bien si hay un calentón importante, pero, ¿qué me dices de un entorno seguro y relajado? Si no quieres imprevistos y quieres todo el tiempo del mundo, piensa en el lugar perfecto. ¿Tu casa?

2. Ir al grano es lo peor que puedes hacer. No hay que lamer para excitarla, sino que hay que excitarla para lamer; son cosas muy distintas. Piensa en ello, puede que lo hayas estado haciendo mal toda la vida.

3. Cuando esté todo listo, no cojas la autopista que lleva al centro de ciudad, ve por la periferia, el camino es más largo pero las vistas son más bonitas. Es decir, que cuando ya estés lista para bajar, lo hagas poco a poco, recreándote en su ombligo, en sus muslos, haciendo amagos… todo para que el primer contacto sea imprevisto y muy muy deseado.

4. El clítoris no es solo ese botoncito mágico, en realidad ocupa casi toda la vulva. Sus raíces se extienden tanto fuera como dentro y todo eso hay que aprovecharlo. Cuando vayas a hacer un cunnilingus no te centres tan solo en ese punto. Recorre todo.

5. No es una comunicación unidireccional. No has ido ahí con un patrón para seguirlo a raja tabla porque no todas las mujeres ni todos los momentos son iguales. Estate atenta a sus reacciones, a su respiración, a sus gemidos… nada ni nadie podrá darte unas directrices mejores.

6. Creemos que hace falta aclararlo: NO SE MUERDE a no ser que te lo pidan.

7. Así como la parte sensible de ella no es solo una, tu parte activa tampoco. Ya hemos aclarado que no se muerde, pero, ¿qué hay de tus suaves y carnosos labios? ¡Úsalos! Atrapa suavemente sus labios con los suyos (qué agradable coincidencia que se llamen igual). Humedécelos y hazlos participar.

8. ¿Qué hay más abajo? La respuesta obvia es el ano, algo que hace que muchas se lleven las manos a la cabeza con un gesto de desaprobación a lo que solo puedo aportar: pobrecitas ellas. Pero no van por ahí los tiros. Entre la apertura de la vagina y el ano tenemos una tierra de nadie llamado perineo. Esta parte es extremadamente suave y sensible y os aseguro que estimularlo con delicadeza produce una sensación muy agradable. ¿Querías más leña al fuego? Pues toma.

9. ¿Sabías que si gimes mientras se lo haces siente la vibración del sonido que emites? A parte de ser súper sexy. Para ello deberás cubrir su vulva con tus labios, dejando tu boca abierta. Aprovecha a jugar con tu lengua mientras sueltas algún gemidito.

10. No podemos decirte cómo usar todas las herramientas que te hemos dado. Combinarlas es cosa tuya. Eso sí, lo que sí podemos hacer es animarte a probar todo, varias veces, hasta que encuentres la mejor fórmula para ella. Con la comunicación adecuada se llega a todas partes,

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