Una breve clase de historia: las lesbianas, el origen

lesbianas

No creo que haga falta que te digamos que el lesbianismo es la palabra que se usa en español para determinar el amor romántico o la atracción sexual que siente una mujer por otra. Vamos, que se utiliza para hacer referencia a la homosexualidad femenina.

La palabra en cuestión deriva de la isla de Lesbos, hogar de la poetisa Safo, aclamada y reconocida en la antigua Grecia. Aunque se sabe poco de Safo, los escritos y poemas que han perdurado en el tiempo hablan de las jóvenes que instruía y de el amor que sentía por alguna de ellas. A pesar de tener a Safo como referente histórico, la palabra lesbiano/a se comenzó a utilizar para determinar de aquello que procedía de Lesbos. No, en principio no tenía nada que ver con la orientación sexual.

Sin embargo, en la Francia del siglo XVI el término lesbienne ya se usaba con sentido moderno en su literatura. Un siglo más tarde, en Inglaterra, ya se podía rastrear la palabra lesbian para catalogar este tipo de relaciones. En 1890, en el diccionario médico, lesbianismo se introdujo como sinónimo de tribadismo, que es aquella relación sexual que simula el coito entre dos mujeres.

A principios del siglo XX lesbiana en el ámbito médico ya era un sustantivo reconocido y en 1925 se explicó que era el término correcto para catalogar la mujer sodomita.

Consecuencia: el presente

Aunque la homosexualidad femenina ha sido menos reconocida tanto en espacio como en tiempo que la masculina debido a los fenómenos socio-culturales que han mantenido en primera plana el reconocimiento de los hombres para los hombres. se estima que la existencia de ésta ha estado presente durante toda la historia humana. Judith Butler, filósofa americana, asegura que las comunidades lésbicas han sido desautorizadas y borradas del panorama, de ahí la poca información y el erróneo concepto que tenemos en la actualidad.

Las amazonas

La mitología griega contempla la comunidad lésbica, de hecho, en Lesbos. Mucho antes de la derivación etimológica, la mitología nos habla de las amazonas, hijas de Ares, dios de la guerra. Las amazonas eran guerreras con fuerza similar a la de los mejores guerreros. El sustantivo, que proviene del griego compuesto por a- (como carencia) y mazos (seno), describía a estas mujeres que se extirpaban uno de sus senos para mejor manejo del arco.

Las amazonas vivían en comunidad y tan solo se dejaban poseer sexualmente por hombres en la época reproductiva. Si engendraron niñas, las educaban en el arte de la guerra, si, por el contrario, engendrar varones, eran devueltos a sus padres en el mejor de los casos.

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